fbpx

Primer centro de medicina integral para la mujer en Honduras

Category

Uncategorized

Introducción

La recuperación del cáncer no se limita al tratamiento médico: también es un proceso profundamente emocional que involucra al entorno familiar, la red social y los propios recursos internos de cada mujer. La mente y el cuerpo se influencian mutuamente, especialmente en un contexto tan desafiante como el tratamiento oncológico.

Durante esta etapa, factores como el apoyo emocional, la estabilidad psicológica, la comunicación cercana y el acompañamiento espiritual pueden transformar la experiencia de la paciente. Desde jóvenes que enfrentan interrupciones drásticas en sus planes de vida hasta mujeres adultas que sostienen múltiples responsabilidades o mujeres mayores que temen la pérdida de autonomía, cada edad vive la enfermedad de manera distinta.

Este artículo ofrece una mirada integral y práctica sobre cómo fortalecer la salud mental durante la recuperación, promoviendo un camino más humano, equilibrado y esperanzador para todas las mujeres que transitan esta enfermedad.

La influencia del entorno familiar y social

El entorno familiar y social se convierte en un pilar decisivo durante la recuperación del cáncer, ya que influye tanto en el bienestar emocional como en la adherencia al tratamiento. Una red de apoyo sólida puede reducir el estrés, mejorar la motivación y generar una sensación de seguridad que facilita enfrentar los desafíos propios del proceso oncológico. El acompañamiento cercano, cuando es respetuoso y empático, actúa como un amortiguador emocional que ayuda a transitar el miedo, la incertidumbre y la vulnerabilidad.

Sin embargo, es fundamental evitar la sobrecarga emocional en los cuidadores y familiares, quienes también atraviesan un desgaste progresivo. Cuando el apoyo se convierte en presión, preocupación excesiva o control, puede generar tensiones que afectan tanto a la paciente como a quienes la rodean. Reconocer los límites, buscar espacios de autocuidado y compartir responsabilidades contribuye a preservar el equilibrio del núcleo familiar.

La comunicación saludable es clave para acompañar sin invadir. Implica escuchar activamente, preguntar antes de actuar y respetar los tiempos emocionales de la paciente. Frases simples como “¿Cómo puedo ayudarte hoy?” o “Estoy aquí si necesitas hablar” permiten acompañar con delicadeza, sin imponer expectativas ni minimizar el dolor. Cuando el diálogo fluye con sinceridad, respeto y sensibilidad, el entorno se transforma en un espacio seguro que fortalece la recuperación física y emocional.

Depresión y ansiedad durante el tratamiento

La depresión y la ansiedad son experiencias comunes durante el tratamiento del cáncer y pueden manifestarse de manera sutil o intensa según la etapa, el tipo de tratamiento y la historia personal de cada mujer. No se trata solo de “estar triste” o “preocuparse demasiado”; estos trastornos pueden afectar el sueño, el apetito, la energía, la concentración y, en algunos casos, la motivación para continuar con el tratamiento médico. Identificarlos a tiempo es esencial para evitar que se profundicen y para ofrecer a la paciente herramientas que alivien su carga emocional.

Entre las señales de alerta que no deben ignorarse se encuentran la tristeza persistente, la pérdida de interés por actividades habituales, cambios bruscos de humor, aislamiento social, irritabilidad, ataques de pánico, pensamientos negativos recurrentes o sensación de desesperanza. Cualquier cambio abrupto en el comportamiento o estado de ánimo merece atención, especialmente si interfiere con la vida cotidiana o con la adherencia al tratamiento.

Los factores de riesgo varían según la edad. Las mujeres jóvenes suelen enfrentar mayor ansiedad por la interrupción de proyectos vitales como la maternidad o la carrera profesional. Las mujeres en etapa reproductiva pueden experimentar temor por posibles efectos secundarios hormonales o cambios en su imagen corporal. En mujeres mayores, la soledad, comorbilidades previas y el miedo a la dependencia aumentan el riesgo de depresión. Reconocer estas particularidades permite ofrecer un acompañamiento más sensible y adecuado.

Los especialistas recomiendan diversas estrategias de manejo emocional, como la terapia cognitivo-conductual para reestructurar pensamientos negativos, ejercicios de respiración y relajación para controlar la ansiedad, y prácticas de mindfulness que ayudan a mantener la atención en el presente. También se sugiere la psicoeducación para comprender el impacto emocional de la enfermedad y fortalecer los recursos internos. Estas intervenciones, combinadas con apoyo médico y familiar, pueden mejorar significativamente el bienestar psicológico y la calidad de vida durante el tratamiento.

Mindfulness y ténicas mente-cuerpo

Las técnicas mente-cuerpo, como el mindfulness, la respiración consciente y la relajación muscular progresiva, se han consolidado como herramientas valiosas para aliviar el estrés durante la recuperación del cáncer. Estas prácticas ayudan a regular el sistema nervioso, disminuyen la tensión acumulada y favorecen una sensación de calma que complementa el tratamiento médico. Incorporarlas de manera constante permite que la paciente recupere una sensación de control sobre su bienestar emocional, incluso en los momentos más desafiantes.

Entre los ejercicios de relajación más útiles se encuentran la respiración diafragmática, que reduce la activación fisiológica del estrés; los escaneos corporales, que permiten identificar y liberar tensiones; y la relajación muscular progresiva, ideal para quienes experimentan ansiedad somática o insomnio. Estos ejercicios, realizados por pocos minutos al día, generan beneficios acumulativos que impactan positivamente la estabilidad emocional y el descanso nocturno.

El mindfulness, en particular, ofrece beneficios significativos para pacientes oncológicas. Promueve la aceptación, reduce la rumiación mental, mejora la gestión del dolor y fortalece la resiliencia emocional. Diversos estudios muestran que la meditación puede disminuir síntomas de ansiedad y depresión, aumentar la claridad mental y mejorar la calidad de vida durante y después del tratamiento. Al centrar la atención en el presente, la paciente aprende a responder a las emociones con mayor serenidad y menos reactividad.

Estas prácticas pueden adaptarse a diferentes etapas de la vida. Las mujeres jóvenes suelen beneficiarse de sesiones breves y dinámicas que se integran fácilmente a sus rutinas. Las adultas ocupadas encuentran utilidad en meditaciones guiadas de pocos minutos, ideales para realizar entre obligaciones laborales o familiares. Las mujeres mayores, por su parte, pueden preferir ejercicios más pausados que combinen respiración consciente con movimientos suaves para promover flexibilidad y bienestar físico. Personalizar el enfoque garantiza una experiencia accesible, significativa y sostenible para cada mujer en su proceso de recuperación.

Acompañamiento espiritual y búsqueda de sentido

La espiritualidad —sea religiosa o no— cumple un rol profundamente transformador durante el proceso oncológico. Para muchas mujeres, conectar con sus creencias y valores esenciales ofrece un refugio emocional, una fuente de fortaleza y un sentido renovado de propósito. En momentos de incertidumbre, la fe, la oración, la reflexión personal o el contacto con comunidades espirituales pueden aliviar el miedo, fomentar la esperanza y reforzar la resiliencia.

Es fundamental respetar las creencias, tiempos y preferencias de cada paciente. Algunas mujeres encuentran consuelo en prácticas religiosas específicas, mientras que otras se reconectan con una espiritualidad más personal y libre. El acompañamiento debe ser flexible y centrado en la paciente, reconociendo que cada camino espiritual es único y no debe imponerse ni acelerarse.

Actualmente, muchos centros de salud cuentan con servicios de apoyo espiritual: capellanes, consejeros, grupos de oración, espacios interreligiosos de silencio y meditación, o incluso talleres de bienestar espiritual. También existen comunidades locales que ofrecen grupos de contención, estudios bíblicos, círculos de reflexión o acompañamiento personalizado. Acceder a estos espacios permite a las mujeres atravesar el proceso con mayor calma, esperanza y conexión interior.

Regreso a la rutina tras el tratamiento

Volver a la vida cotidiana después del tratamiento oncológico puede ser tan desafiante como atravesar la enfermedad misma. Aunque el alta médica trae alivio y esperanza, también puede despertar incertidumbre: retomar responsabilidades laborales, familiares y sociales requiere tiempo, paciencia y un profundo reajuste emocional.

Es común que aparezca el miedo a la recurrencia, un temor que puede manifestarse como ansiedad, hipervigilancia ante síntomas corporales o preocupación constante por futuros controles médicos. Reconocer estos sentimientos sin juzgarlos es el primer paso para manejarlos. Los especialistas recomiendan estrategias como llevar un registro de síntomas reales versus pensamientos catastróficos, establecer rutinas de bienestar, practicar técnicas de relajación y sostener conversaciones abiertas con el equipo de salud para despejar dudas.

La construcción de una nueva normalidad implica aceptar que la experiencia transformó prioridades, ritmos y necesidades. El autocuidado —descanso adecuado, alimentación balanceada, movimiento adaptado, espacios de disfrute y conexión emocional— debe integrarse como parte esencial de esta etapa. Además, establecer límites sanos ayuda a evitar la sobrecarga y permite retomar la vida a un ritmo sostenible.

Con apoyo emocional, acompañamiento profesional y una red afectiva comprensiva, las mujeres pueden reconstruir su día a día con mayor seguridad, propósito y bienestar.

Conclusión:

La recuperación emocional después del cáncer es un camino que requiere tiempo, contención y una mirada integral. La salud mental, la red de apoyo, las prácticas mente-cuerpo, la espiritualidad y los hábitos de vida saludables trabajan en conjunto para fortalecer a cada mujer en su proceso de sanación. Reconocer las emociones, pedir ayuda cuando es necesario y construir rutinas que promuevan el bienestar permite transitar esta etapa con mayor claridad y esperanza. El acompañamiento profesional y afectivo no solo alivia la carga emocional, sino que ayuda a recuperar seguridad, establecer nuevos límites y avanzar hacia una vida más plena. Cada paso, por pequeño que sea, es parte importante de reconstruir la propia normalidad con resiliencia y cuidado.

Referencias

Abate, M., Citro, M., Caputo, M., Pisanti, S., & Martinelli, R. (2020). Psychological stress and cancer: New evidence of an increasingly strong link. Translational Medicine @ UniSa23(4), 53–57. https://doi.org/10.37825/2239-9747.1010

Forte, P., Abate, V., Bolognini, I., Mazzoni, O., Quagliariello, V., Maurea, N., Di Bonito, D., Quarata, E., Migliaccio, G., Petrillo, M., & Barberio, D. (2023). Mindfulness-based stress reduction in cancer patients: impact on overall survival, quality of life and risk factor. European Review for Medical and Pharmacological Sciences27(17), 8190–8197. https://doi.org/10.26355/eurrev_202309_33579

Krebber, A. M. (2014). Prevalence of Depression and Anxiety in Cancer Patients. The Lancet Oncology.

Storey, D. (2024, August 5). Mental health concerns grow as cancer rates climb. Psychiatrist.com. https://www.psychiatrist.com/news/mental-health-concerns-grow-as-cancer-rates-climb/

What is distress? I distress and cancer. (n.d.). Cancer.org. Retrieved November 25, 2025, from https://www.cancer.org/cancer/managing-cancer/side-effects/emotional-mood-changes/distress/what-is-distress.html

(N.d.-a). Nccn.org. Retrieved November 25, 2025, from https://www.nccn.org/patients/guidelines/content/PDF/distress-patient.pdf

(N.d.-b). Researchgate.net. Retrieved November 25, 2025, from https://www.researchgate.net/publication/276907683_Book_Review_Spiritually-integrated_Psychotherapy_Understanding_and_Addressing_the_Sacred_by_KI_Pargament_Guildford_Press_384pp_hb_2007_4500_ISBN-13_9781572308442_pb_2011_2500_ISBN-13_9781609189938

Introducción

La recuperación del cáncer no depende únicamente de los tratamientos médicos; la salud mental desempeña un papel determinante en cada etapa del proceso. Las emociones influyen directamente en la respuesta del organismo, la adherencia al tratamiento y la capacidad de afrontar los desafíos físicos y emocionales que surgen. Un bienestar emocional sólido actúa como un pilar del tratamiento integral, fortaleciendo la resiliencia y mejorando la calidad de vida.

El impacto psicológico del diagnóstico varía según la edad: adolescentes que enfrentan miedo e incertidumbre, mujeres jóvenes que lidian con cambios en su vida laboral y familiar, y mujeres mayores que pueden experimentar soledad o agotamiento emocional. Reconocer estas diferencias permite ofrecer un acompañamiento más sensible y efectivo, entendiendo que cada paciente vive el cáncer desde una realidad emocional única.

La carga emocional del cáncer en mujeres

El diagnóstico de cáncer desencadena una carga emocional profunda. El estrés, el miedo y la angustia se convierten en respuestas habituales ante la incertidumbre del tratamiento y los cambios corporales. Estas emociones no son señales de debilidad, sino reacciones humanas frente a una experiencia que altera la vida por completo.

La edad influye notablemente en cómo se vive este proceso. Las adolescentes pueden sentirse invadidas por el desconcierto; las mujeres adultas jóvenes suelen enfrentar temores relacionados con la maternidad, el trabajo o la pareja; mientras que las mujeres mayores pueden experimentar preocupación por la autonomía, la soledad o la salud general. Cada etapa presenta desafíos psicológicos particulares que requieren acompañamiento específico.

Reconocer y nombrar estas emociones es un acto esencial para comenzar a sanarlas. Darles espacio, validarlas y comprender su origen permite iniciar un proceso emocional más equilibrado y compasivo durante la recuperación.

El estrés crónico actúa como un agente silencioso que debilita el sistema inmunológico, reduciendo la capacidad del cuerpo para defenderse y recuperarse. Cuando una mujer enfrenta un diagnóstico de cáncer, la tensión prolongada puede alterar niveles hormonales, aumentar la inflamación y afectar la capacidad del organismo para tolerar los tratamientos.

Salud mental y sistema inmunológico

El estado emocional influye directamente en la respuesta médica. La ansiedad persistente, el insomnio o la depresión pueden disminuir la adherencia a los tratamientos, alterar el apetito y afectar la energía necesaria para sobrellevar la terapia. Por el contrario, un estado emocional más equilibrado favorece una mayor tolerancia a los procedimientos, así como una mejor percepción del bienestar general.

Diversos estudios han demostrado que la estabilidad emocional aporta beneficios comprobados en la recuperación: fortalece la resiliencia, mejora la calidad del sueño, optimiza la respuesta inmunológica y potencia la sensación de control durante el proceso oncológico.

El papel de la resiliencia ante el cáncer

La resiliencia es la capacidad de enfrentar la adversidad, adaptarse y continuar adelante aun en medio de circunstancias desafiantes. En el contexto del cáncer, no significa “ser fuerte todo el tiempo”, sino aprender a responder con flexibilidad emocional, esperanza realista y autoconsideración. La resiliencia puede entrenarse y fortalecerse; no es un rasgo fijo, sino una habilidad que se desarrolla con apoyo adecuado y práctica consciente.

Existen diversas estrategias psicológicas que ayudan en este proceso: técnicas de respiración para reducir la ansiedad, reestructuración cognitiva para transformar pensamientos negativos, diarios emocionales, y el establecimiento de metas pequeñas pero significativas. Estas herramientas permiten a las pacientes atravesar cada etapa del tratamiento con mayor equilibrio interior.

Los testimonios de mujeres que han transitado el cáncer son un motor de inspiración. Sus historias muestran que, a pesar del miedo y la incertidumbre, es posible reconstruirse, encontrar sentido y descubrir nuevas fortalezas que acompañan durante todo el proceso de recuperación.

Apoyo psicológico especializado: Cuándo buscar ayuda profesional

Buscar apoyo psicológico especializado es recomendable cuando las emociones comienzan a desbordar la vida cotidiana: insomnio persistente, crisis de ansiedad, irritabilidad extrema, pensamientos negativos recurrentes o dificultad para enfrentar el tratamiento son señales claras. El acompañamiento profesional no solo brinda contención, sino también herramientas prácticas para manejar la carga emocional del proceso oncológico.

Existen terapias especialmente efectivas para pacientes con cáncer. La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento que generan angustia, favoreciendo una visión más equilibrada de la enfermedad. El mindfulness, por su parte, reduce el estrés mediante la atención plena, promoviendo calma mental e incrementando la tolerancia al malestar físico. La psicoeducación permite comprender el proceso emocional y médico, empoderando a la paciente para tomar decisiones informadas y fortalecer su autoconfianza.

Las necesidades psicológicas varían con la edad. Las adolescentes requieren espacios donde se validen sus temores sobre la identidad, la imagen corporal y la integración social. Las mujeres en etapa reproductiva suelen enfrentar angustias relacionadas con la fertilidad, la vida laboral y la dinámica familiar, por lo que necesitan un acompañamiento más orientado a la toma de decisiones y al manejo de responsabilidades. Las adultas mayores, en cambio, pueden requerir apoyo para enfrentar sentimientos de soledad, dependencia o fragilidad física.

Un enfoque psicológico personalizado según la etapa de la vida garantiza un proceso de recuperación más integral y humano, fortaleciendo la salud mental como pilar clave del tratamiento oncológico.

Conclusión

La salud mental emerge como una aliada esencial en la recuperación del cáncer, no solo por su influencia directa en el bienestar emocional, sino también por su impacto comprobado en la respuesta del organismo a los tratamientos. Cuidar la mente es cuidar el cuerpo: ambas dimensiones trabajan de manera inseparable durante el proceso oncológico.

Un acompañamiento integral —que combine apoyo médico, psicológico, social y, si la paciente lo desea, espiritual— transforma la experiencia del cáncer, permitiendo transitarla con mayor claridad, fortaleza y dignidad. Cuando las emociones se atienden, la resiliencia florece y la paciente recupera una sensación de control en medio de la incertidumbre.

Buscar apoyo profesional y rodearse de una red de contención sólida no es señal de debilidad, sino un acto de valentía. Contar con especialistas, familiares y comunidades que acompañen con sensibilidad y respeto puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida y en el camino hacia una recuperación más humana, consciente y esperanzadora.

Referencias

Antoni, M. H., Lechner, S. C., Kazi, A., Wimberly, S. R., Sifre, T., Urcuyo, K. R., Phillips, K., Glück, S., & Carver, C. S. (2006). How stress management improves quality of life after treatment for breast cancer. Journal of Consulting and Clinical Psychology74(6), 1143–1152. https://doi.org/10.1037/0022-006X.74.6.1152

Jefford, M., Ward, A. C., Lisy, K., Lacey, K., Emery, J. D., Glaser, A. W., Cross, H., Krishnasamy, M., McLachlan, S.-A., & Bishop, J. (2017). Patient-reported outcomes in cancer survivors: a population-wide cross-sectional study. Supportive Care in Cancer: Official Journal of the Multinational Association of Supportive Care in Cancer25(10), 3171–3179. https://doi.org/10.1007/s00520-017-3725-5

Lutgendorf, S. K., & Andersen, B. L. (2015). Biobehavioral approaches to cancer progression and survival: Mechanisms and interventions. The American Psychologist70(2), 186–197. https://doi.org/10.1037/a0035730

Reich, M., Lesur, A., & Perdrizet-Chevallier, C. (2008). Depression, quality of life and breast cancer: a review of the literature. Breast Cancer Research and Treatment110(1), 9–17. https://doi.org/10.1007/s10549-007-9706-5

Stanton, A. L. (2012). What happens now? Psychosocial care for cancer survivors after medical treatment completion. Journal of Clinical Oncology: Official Journal of the American Society of Clinical Oncology30(11), 1215–1220. https://doi.org/10.1200/JCO.2011.39.7406

Introducción

La salud mamaria es un pilar fundamental en el bienestar integral de la mujer. Cuidarla no solo implica prevenir enfermedades, sino también reconocer el valor de conocerse, escucharse y actuar a tiempo. El cáncer de mama continúa siendo uno de los diagnósticos más frecuentes en mujeres, pero también uno de los que ofrece mejores tasas de recuperación cuando se detecta de forma temprana.

La autoexploración mamaria y los chequeos médicos periódicos forman una dupla poderosa: mientras la primera ayuda a identificar cambios visibles o palpables, los estudios clínicos complementan esa observación con precisión profesional. Adoptar ambas prácticas de manera constante puede marcar una diferencia significativa.

En este artículo encontrarás una guía práctica sobre cómo realizar correctamente la autoexploración, cada cuánto acudir al médico según la edad, y qué señales no deben pasar desapercibidas. Cuidar tu salud mamaria es una inversión en tu vida y tu futuro.

Qué es la autoexploración mamaria

La autoexploración mamaria es una práctica sencilla y preventiva que consiste en observar y palpar las mamas de forma regular para detectar cualquier cambio o alteración. Su principal objetivo es fomentar el conocimiento corporal: aprender cómo se sienten y lucen normalmente tus mamas para reconocer con facilidad cualquier variación que merezca atención médica.

Al realizarla mes a mes, te familiarizas con la textura, forma y sensibilidad habituales de tu pecho. Esta conexión con tu propio cuerpo permite actuar rápidamente ante la aparición de bultos, secreciones o cambios en la piel.

Aún existen mitos que deben desmentirse. No reemplaza los estudios médicos, ni debe generar miedo o ansiedad. Tampoco “provoca” enfermedades. Es una herramienta de autoconocimiento y prevención, no un diagnóstico. La clave está en la constancia y en complementarla siempre con controles profesionales.

Cuándo y cómo realizar la autoexploración mamaria

El momento ideal para realizar la autoexploración depende del ciclo menstrual. En mujeres que menstrúan, se recomienda hacerlo entre el día 7 y el 10 después del inicio del período, cuando las mamas están menos sensibles y menos inflamadas. Si ya no tienes menstruación, elige un día fijo de cada mes para mantener una rutina constante.

Para comenzar, párate frente al espejo con los brazos relajados. Observa el tamaño, la forma y el color de tus mamas. Luego, levanta los brazos y verifica que no haya hundimientos, bultos o cambios en la piel. A continuación, coloca las manos sobre las caderas y presiona ligeramente para tensar los músculos pectorales: cualquier asimetría o retracción merece atención.

Después, recuéstate y utiliza las yemas de los dedos para palpar suavemente cada mama. Realiza movimientos circulares, de afuera hacia adentro, cubriendo toda la superficie, incluyendo la axila.

Las señales de alerta incluyen bultos duros o fijos, secreciones por el pezón, alteraciones en la textura de la piel, enrojecimiento, hundimiento del pezón o dolor localizado. Si notas alguno de estos cambios, no te alarmes, pero sí consulta a tu médico. Detectar una alteración no significa necesariamente un cáncer, pero sí una razón suficiente para evaluarla. Con práctica y atención, la autoexploración se convierte en una aliada poderosa para tu tranquilidad y tu salud.

Beneficios de la autoexploración mamaria regular

Realizar la autoexploración mamaria de manera constante ofrece beneficios significativos para la salud. El principal es la detección temprana de bultos, secreciones o alteraciones en la piel, que pueden ser indicios de distintas condiciones, no solo cáncer. Identificar estos cambios en sus primeras etapas facilita un diagnóstico oportuno y aumenta las posibilidades de un tratamiento eficaz.

Además, esta práctica promueve el empoderamiento femenino. Conocer tu cuerpo te brinda confianza y control sobre tu bienestar. No se trata solo de prevención, sino también de construir una relación consciente con tu salud física y emocional.

Llevar un pequeño registro mensual de tus observaciones —ya sea en una libreta o en una app de salud— puede ayudarte a reconocer patrones y comunicarte mejor con tu médico. Este hábito, sencillo y personal, transforma la autoexploración en una herramienta de autocuidado integral y una rutina de amor propio.

Chequeos médicos periódicos: el complemento esencial

La autoexploración mamaria es una herramienta valiosa, pero no sustituye la revisión médica profesional. Muchas alteraciones mamarias no son palpables en etapas iniciales y solo pueden detectarse mediante estudios especializados. Por eso, acudir periódicamente al ginecólogo o mastólogo es esencial para una evaluación completa y precisa.

Los estudios de imagen, como la mamografía, la ecografía o la resonancia magnética, permiten visualizar el tejido mamario en profundidad y detectar lesiones milimétricas antes de que sean evidentes al tacto. Estas pruebas complementan la observación personal y ofrecen un diagnóstico más seguro.

El médico especialista cumple un rol clave en la detección y seguimiento. Evalúa los factores de riesgo individuales, interpreta los resultados y recomienda la frecuencia adecuada de controles según la edad y el historial familiar. Mantener una relación continua con el profesional de salud no solo previene complicaciones, sino que brinda tranquilidad y confianza a lo largo del tiempo.

Guías y recomendaciones según la edad

El cuidado de la salud mamaria debe adaptarse a cada etapa de la vida, ya que las necesidades cambian con el tiempo.

En mujeres menores de 30 años, la educación y la prevención son fundamentales. En esta etapa, se recomienda aprender la técnica correcta de autoexploración y acudir al ginecólogo una vez al año para una revisión general. Las ecografías solo se indican si hay síntomas o antecedentes familiares.

Entre los 30 y 40 años, comienza la vigilancia más activa. Las ecografías mamarias pueden realizarse cada uno o dos años, especialmente si existen factores de riesgo. En esta fase, la combinación de autoexploración y controles médicos ayuda a establecer un historial de salud mamaria.

A partir de los 40 años, se aconseja realizar una mamografía anual o bianual, incluso en ausencia de síntomas. Este estudio detecta lesiones que no se palpan.

Finalmente, los casos con antecedentes familiares o mutaciones genéticas (como BRCA1 o BRCA2) requieren seguimiento personalizado. El médico puede recomendar controles más frecuentes o iniciar los estudios antes de los 40 años. Prevenir es cuidar, y hacerlo a tiempo salva vidas.

Conclusión

La autoexploración mamaria y los chequeos médicos periódicos forman un binomio que salva vidas. Cuando se combinan la observación personal con la evaluación profesional, la detección temprana se vuelve una realidad al alcance de todas las mujeres. Cada revisión, cada estudio y cada momento de atención a tu cuerpo representan una oportunidad de cuidar tu bienestar.

El llamado es claro: conocer, prevenir y acudir al médico a tiempo. No esperes sentir dolor o notar cambios visibles para realizar tus controles. La prevención no se basa en el miedo, sino en el amor propio y la responsabilidad hacia tu salud.

Cuidar la salud mamaria es parte de una vida plena y consciente. Es elegir conocerse, escuchar las señales del cuerpo y actuar con sabiduría. Porque la verdadera fortaleza no está solo en sanar, sino en decidir cuidarse antes de que sea necesario hacerlo.

El cáncer de mama es una de las principales causas de mortalidad en mujeres a nivel mundial. Sin embargo, tanto su pronóstico como tratamiento pueden cambiar radicalmente cuando se detecta a tiempo. La prevención temprana no solo salva vidas, sino que también permite tratamientos menos invasivos y con mayores tasas de éxito. Reconocer factores de riesgo, acudir a controles periódicos y mantener hábitos saludables son pilares fundamentales para reducir su incidencia.

Por qué los mitos pueden poner en riesgo tu salud

La desinformación y los rumores pueden desviar la atención de las verdaderas medidas preventivas. Creer en mitos infundados, como evitar ciertos productos o postergar estudios médicos por miedo, puede retrasar diagnósticos cruciales. Romper estas falsas creencias es esencial para empoderar a las personas y guiarlas hacia decisiones fundamentadas en evidencia científica.

Panorama General del Cáncer de Mama

Datos actuales: cifras de incidencia y mortalidad en Latinoamérica

En Latinoamérica, el cáncer de mama representa el tipo de cáncer más frecuente en mujeres, con más de 460.000 nuevos casos al año según la Organización Panamericana de la Salud. Las tasas de mortalidad continúan siendo elevadas debido al diagnóstico tardío, la falta de acceso a controles regulares y la disparidad en los sistemas de salud. Esta realidad subraya la necesidad urgente de campañas de educación y prevención accesibles para todas las comunidades.

Factores de riesgo: lo que la ciencia ha demostrado

Los principales factores de riesgo incluyen la edad, la exposición a estrógenos, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo y el inicio temprano de la menstruación o menopausia tardía. La investigación científica ha demostrado que, aunque no todos los factores pueden modificarse, muchos de ellos están vinculados a decisiones de estilo de vida que pueden controlarse o atenuarse.

El papel de la genética y el entorno en el desarrollo de la enfermedad

Solo entre un 5% y un 10% de los casos de cáncer de mama se asocian con mutaciones genéticas heredadas, como BRCA1 y BRCA2. El resto está relacionado con el entorno y el estilo de vida. Factores como la contaminación ambiental, la dieta desequilibrada y la exposición a radiaciones también influyen en el riesgo, demostrando que la prevención es un esfuerzo multifacético.

 Mito 1: “El cáncer de mama solo afecta a mujeres mayores”

La realidad: casos en mujeres jóvenes y hombres

Aunque el riesgo aumenta con la edad, el cáncer de mama no discrimina. Cada vez se diagnostican más casos en mujeres menores de 40 años y, aunque menos frecuente, también afecta a hombres. Esta realidad exige que todas las personas, sin importar su edad o género, estén atentas a los signos de alerta y adopten medidas preventivas.

Cómo la edad influye, pero no limita el riesgo

Envejecer incrementa el riesgo debido a los cambios hormonales y celulares, pero no excluye a los grupos más jóvenes. El desconocimiento de esta verdad provoca retrasos en la búsqueda de atención médica en personas jóvenes que notan cambios sospechosos.

Mito 2: “Si no hay antecedentes familiares, no hay riesgo”

El peso de la herencia genética frente a otros factores

Si bien contar con familiares directos con antecedentes de cáncer de mama incrementa el riesgo, la mayoría de los casos se produce en personas sin historial familiar. Esto demuestra que centrarse únicamente en la genética puede generar una falsa sensación de seguridad.

Hábitos y estilo de vida que pueden aumentar el riesgo sin antecedentes

Factores como el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo y la dieta rica en ultraprocesados tienen un peso considerable en el desarrollo de la enfermedad. Estos hábitos pueden influir incluso más que los genes en la aparición del cáncer, lo que evidencia la importancia de adoptar rutinas saludables.

Mito 3: “El uso de desodorantes o sostenes con aro provoca cáncer”

Origen de este mito y por qué persiste

Este mito surgió en las décadas de los noventa por cadenas de correos electrónicos que advertían sobre químicos presentes en desodorantes y la presión de los sostenes con aro. La ausencia de estudios sólidos en aquel entonces alimentó el temor colectivo.

Lo que dicen los estudios científicos sobre productos de uso diario

Numerosas investigaciones han descartado una relación directa entre estos productos y el cáncer de mama. Las autoridades sanitarias internacionales coinciden en que ni los desodorantes ni los sostenes con aro representan un factor de riesgo comprobado.

Mito 4: “Las mamografías son peligrosas o causan cáncer”

El rol crucial de la mamografía en la detección temprana

La mamografía es una herramienta indispensable para detectar lesiones diminutas, incluso antes de que se presenten síntomas. Este examen permite iniciar tratamientos tempranos que mejoran la tasa de supervivencia de manera significativa.

Riesgos reales versus beneficios comprobados

La dosis de radiación emitida en una mamografía es mínima y está considerada segura. Los beneficios de identificar un tumor en etapas iniciales superan ampliamente los riesgos potenciales, por lo que los especialistas recomiendan su realización periódica según la edad y el historial médico.

Mito 5: “Un bulto en el seno siempre significa cáncer”

Lesiones benignas comunes que pueden confundirse con tumores

No todo bulto es maligno. Existen quistes, fibroadenomas y cambios fibrosos que son benignos y suelen presentarse en mujeres jóvenes. Sin embargo, no deben ignorarse, pues requieren evaluación profesional para descartar patologías graves.

Cuándo acudir al médico y qué exámenes solicitar

Ante cualquier bulto, secreción inusual, cambios en la piel o dolor persistente, es fundamental acudir al especialista. Ecografías, mamografías o biopsias son herramientas esenciales para determinar la naturaleza de la lesión.

Mito 6: “El cáncer de mama es inevitable: no se puede prevenir”

Medidas basadas en evidencia para reducir el riesgo

Aunque no existe un método que garantice evitar el cáncer, mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, moderar el consumo de alcohol y evitar el tabaco son acciones que disminuyen significativamente el riesgo.

El impacto de la alimentación, la actividad física y el peso corporal

Una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, junto con al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, fortalece el sistema inmunológico y reduce la inflamación, factores protectores frente al cáncer de mama.

Mito 7: “Si llevo una vida sana, estoy completamente a salvo”

Por qué un estilo de vida saludable no elimina el riesgo al 100%

Llevar hábitos saludables es fundamental pero no garantiza inmunidad total. Existen factores no modificables como la genética y el entorno que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad.

La importancia de los controles periódicos incluso en personas sanas

Realizar mamografías, ecografías y visitas ginecológicas de forma regular es indispensable para detectar cambios en el tejido mamario. Incluso quienes se sienten saludables deben someterse a estos controles para asegurar diagnósticos tempranos.

Conclusión

Derribar mitos permite a las personas tomar decisiones responsables basadas en evidencia científica. La educación en salud empodera, reduce el miedo y facilita el acceso a tratamientos oportunos.

Cuidar la salud mamaria requiere una combinación de revisiones médicas constantes, autoexploración consciente y un estilo de vida equilibrado. Priorizar estas acciones no solo reduce el riesgo, sino que también incrementa las posibilidades de un futuro más saludable y libre de temores infundados.

Referencias

  • Cannioto, R. A., Attwood, K. M., Davis, E. W., Mendicino, L. A., Hutson, A., Zirpoli, G. R., Tang, L., Nair, N. M., Barlow, W., Hershman, D. L., Unger, J. M., Moore, H. C. F., Isaacs, C., Hobday, T. J., Hortobagyi, G. N., Gralow, J. R., Albain, K. S., Budd, G. T., & Ambrosone, C. B. (2023). Adherence to cancer prevention lifestyle recommendations before, during, and 2 years after treatment for high-risk breast cancer. JAMA Network Open6(5), e2311673. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2023.11673
  • Conte, L., De Nunzio, G., Lupo, R., Mieli, M., Lezzi, A., Vitale, E., Carriero, M. C., Calabrò, A., Carvello, M., Rubbi, I., & Federico, M. (2023). Breast cancer prevention: The key role of population screening, Breast Self-Examination (BSE) and technological tools. Survey of Italian women. Journal of Cancer Education: The Official Journal of the American Association for Cancer Education38(5), 1728–1742. https://doi.org/10.1007/s13187-023-02327-3
  • Sauter, E. R. (2018). Breast cancer prevention: Current approaches and future directions. European Journal of Breast Health14(2), 64–71. https://doi.org/10.5152/ejbh.2018.3978
  • Zaluzec, E. K., & Sempere, L. F. (2024). Systemic and local strategies for primary prevention of breast cancer. Cancers16(2). https://doi.org/10.3390/cancers16020248

Cada mujer es la primera guardiana de su salud. Conocer la forma, textura y comportamiento habitual de las mamas permite detectar cualquier variación a tiempo. La observación consciente no implica miedo, sino cuidado responsable.

Por qué la detección temprana marca la diferencia

Detectar el cáncer de mama en etapas iniciales aumenta significativamente las probabilidades de tratamiento exitoso y supervivencia. Un diagnóstico precoz no solo salva vidas, sino que permite procedimientos menos invasivos y una mejor calidad de vida.

Cifras actuales sobre el cáncer de mama en Latinoamérica

En América Latina, el cáncer de mama representa la principal causa de muerte oncológica en mujeres. Sin embargo, los especialistas coinciden: más del 90 % de los casos detectados temprano pueden tratarse con éxito.

Comprender la Salud Mamaria

Qué es la salud mamaria y por qué requiere atención constante

La salud mamaria abarca el equilibrio estructural, hormonal y funcional del tejido mamario. Su cuidado requiere atención continua porque responde a variaciones hormonales, edad, genética y estilo de vida.

Factores que influyen en el bienestar de las mamas

El estrés, la alimentación rica en grasas saturadas, el sedentarismo y la exposición a sustancias químicas alteran el entorno hormonal. Dormir poco o fumar también interfiere en la regeneración celular.

Cambios normales vs. cambios anormales

Durante el ciclo menstrual pueden aparecer sensibilidad o hinchazón, lo cual es habitual. Sin embargo, bultos fijos, dolor persistente o alteraciones cutáneas requieren evaluación médica inmediata.

Autoexploración Mamaria: Primer Paso hacia la Prevención

3.1. Cuándo y cómo realizar el autoexamen mamario

Se recomienda realizarlo una vez al mes, unos días después de la menstruación. Frente al espejo, con los brazos en distintas posiciones, se observa forma, color y textura. Luego, se palpan ambos senos y axilas con movimientos circulares.

3Errores comunes al autoexaminarse

Presionar demasiado, hacerlo en fechas inadecuadas o comparar un mes con otro sin registro pueden confundir. Lo esencial es la constancia y conocer el propio patrón.

Qué buscar: señales que no deben pasar desapercibidas

Bultos, retracción del pezón, secreción, cambios de color o textura, o cualquier diferencia notable deben motivar una consulta médica sin demora.

Cambios en la Forma o Tamaño del Seno

Asimetrías nuevas

Es normal tener una leve diferencia entre mamas, pero un cambio reciente en tamaño o forma puede indicar un crecimiento anómalo o inflamatorio.

Hundimientos o abultamientos visibles

Un hundimiento o abultamiento localizado puede señalar alteraciones internas del tejido mamario que deben evaluarse con estudios por imagen.

Alteraciones que no se corrigen con el ciclo menstrual

Si los cambios persisten después del ciclo, la causa probablemente no sea hormonal y requiere análisis especializado.

Cambios en la Piel Mamaria

Enrojecimiento o descamación persistente

Irritaciones prolongadas sin causa aparente pueden ser signo de inflamación o una forma rara de cáncer inflamatorio de mama.

Aparición de piel con textura similar a una “cáscara de naranja”

La retracción de la piel y los poros dilatados son señales de obstrucción linfática, una manifestación que exige revisión médica inmediata.

Calor o inflamación en una sola mama

La presencia de calor localizado o enrojecimiento asimétrico puede confundirse con una infección, pero también ser signo temprano de cáncer inflamatorio.

6. Secreciones o Flujo por el Pezón

6.1. Flujo transparente, amarillento o con sangre

Cualquier secreción espontánea, especialmente con sangre o sin estimulación, debe evaluarse para descartar alteraciones en los conductos mamarios.

6.2. Cambios en la forma o dirección del pezón

La inversión repentina o retracción del pezón puede revelar alteraciones en el tejido subyacente.

6.3. Dolor localizado o sensibilidad anormal

Aunque el dolor no siempre indica cáncer, su persistencia o localización fija amerita estudio.

Dolor Mamario Persistente

Dolor que no está asociado al ciclo menstrual

El dolor continuo, no relacionado con la ovulación o menstruación, puede estar vinculado a procesos inflamatorios o tumorales.

Localización del dolor

Un punto específico que duele al tacto debe observarse; si no cede, se recomienda acudir al médico.

Cuándo acudir al médico sin demora

Si el dolor interfiere con las actividades diarias o se combina con otros síntomas visibles, la atención debe ser inmediata.

Bultos o Nódulos en las Mamas

Cómo reconocer una masa sospechosa

Un bulto duro, de bordes irregulares y que no se desplaza fácilmente al tacto es motivo de alarma.

Diferencias entre quistes benignos y tumores

Los quistes suelen ser blandos y móviles; los tumores, firmes y adheridos. Solo una ecografía o biopsia puede diferenciarlos con certeza.

Qué hacer si detectas un bulto

Registrar el hallazgo, no presionar la zona y consultar al especialista son los primeros pasos.

Cambios en la Axila o Región Clavicular

Inflamación o dureza en los ganglios linfáticos

Los ganglios inflamados pueden ser reacción inmunológica, pero también indicar que el organismo enfrenta una alteración más grave.

Dolor o incomodidad persistente en la axila

Si la molestia se mantiene por semanas, podría estar asociada a un proceso en la mama o ganglios linfáticos.

Por qué incluir las axilas en la exploración

La red linfática conecta las axilas con las mamas; cualquier cambio en esta zona puede revelar procesos iniciales.

Síntomas Generales que No Debes Ignorar

Cansancio inexplicable o pérdida de peso

El desgaste físico sin motivo aparente puede ser consecuencia de un proceso oncológico en curso.

Fiebre baja persistente

La inflamación crónica puede manifestarse con febrícula y sensación de malestar general.

Cambios hormonales o menstruales

Alteraciones en el ciclo menstrual o secreciones inusuales también pueden reflejar desequilibrios relacionados con la salud mamaria.

Edad, antecedentes familiares y genética

El riesgo aumenta a partir de los 40 años y se eleva con antecedentes familiares de cáncer de mama o mutaciones genéticas como BRCA1 y BRCA2.

Estilo de vida y hábitos

La obesidad, el alcohol y el tabaquismo incrementan el riesgo. La actividad física regular, por el contrario, ejerce un efecto protector.

Terapias hormonales y otros factores médicos

El uso prolongado de anticonceptivos o tratamientos hormonales debe ser controlado médicamente.

Cuándo Consultar a un Profesional

Signos que requieren atención inmediata

Cualquier secreción con sangre, bulto fijo, cambio en la piel o retracción del pezón merece consulta urgente.

Qué especialista consultar

El ginecólogo, mastólogo u oncólogo son los profesionales adecuados para evaluar y orientar el diagnóstico.

Qué esperar durante la evaluación médica

El especialista realizará una exploración clínica, estudios de imagen y, si es necesario, una biopsia para confirmar o descartar patologías.

Prevención y Cuidado Continuo

Alimentación saludable y peso corporal adecuado

Una dieta rica en vegetales, cereales integrales y grasas saludables reduce el riesgo y favorece el equilibrio hormonal.

Actividad física regular

Caminar, nadar o practicar yoga mejora la circulación linfática y fortalece el sistema inmunológico.

Evitar el tabaco y moderar el alcohol

Ambos hábitos alteran el metabolismo hormonal y aumentan la producción de radicales libres.

Conclusión

Escuchar al cuerpo es un acto de amor y prevención. La detección temprana sigue siendo la herramienta más poderosa para vencer el cáncer de mama. La constancia en los chequeos, la autoexploración mensual y un estilo de vida saludable son pilares esenciales para proteger la vida y fomentar una cultura de cuidado y esperanza.

Referencias

Alrosan, A. Z., Alwidyan, T., Heilat, G. B., Rataan, A. O., Madae’en, S., Alrosan, K., Awwad, F. S., & Ali, T. (2025). Knowledge and awareness of breast cancer signs and symptoms among Jordanian women. Future Science OA11(1), 2510871. https://doi.org/10.1080/20565623.2025.2510871

Autoexamen de mamas para la toma de conciencia sobre el cáncer de mama. (n.d.). Mayoclinic.org. Retrieved October 17, 2025, from https://www.mayoclinic.org/es/tests-procedures/breast-exam/about/pac-20393237

CDCespanol. (2024, September 16). Pruebas de detección del cáncer de mama. Breast Cancer. https://www.cdc.gov/breast-cancer/es/screening/index.html

Guías de la American Cancer Society para la detección del cáncer de seno. (n.d.). Cancer.org. Retrieved October 17, 2025, from https://www.cancer.org/es/cancer/tipos/cancer-de-seno/pruebas-de-deteccion-y-deteccion-temprana-del-cancer-de-seno/guias-de-la-sociedad-americana-contra-el-cancer-para-la-deteccion-temprana-del-cancer-de-seno.html

María Eugenia Bravo, M., Octvio Peralta, M., Paulina Neira, V., & Laura Itriago, G. (2013). Prevención y seguimiento del cáncer de mama, según categorización de factores de riesgo y nivel de atención. Revista médica Clínica Las Condes24(4), 578–587. https://doi.org/10.1016/s0716-8640(13)70198-6

En el marco del tercer aniversario desde el descubrimiento del COVID-19, y su rápida expansión por todo el mundo, es necesario recordar a grandes rasgos qué es lo que sabemos, qué precauciones aún debemos tomar y qué exámenes deberíamos realizar. 

Muchos recuerdan todo alrededor del 2020 como una odisea, el simple hecho de rememorar la cuarentena obligatoria pone a muchos los nervios de punta y mucho de esto fue causado por la pandemia del Coronavirus. Este fue reportado por primera vez el 31 de diciembre por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y tuvo su origen en China. 

Rápidamente esta comenzó a expandirse por lo largo del mundo, a lo cual los gobiernos decretaron una cuarentena obligatoria mientras los casos disminuían y se encontraba una vacuna. A día de hoy contamos con diversas vacunas que previenen el contagio y reducen los síntomas. 

La principal forma de contagio de esta enfermedad es a través de la vía respiratoria, por lo que se encontraba muy presente en el aire y en superficies donde se pudiera alojar. Es por ello que se promovió dentro de campañas el lavado de manos constante, el evitar tocarse la cara y uso de mascarilla en todo momento. 

Los principales síntomas del COVID-19 son: 

● Fiebre o escalofríos 

● Tos 

● Dificultad para respirar (sentir que le falta el aire) 

● Fatiga 

● Dolores musculares y corporales 

● Dolor de cabeza 

● Pérdida reciente del olfato o el gusto 

● Dolor de garganta 

● Congestión o moqueo 

● Náuseas o vómitos 

● Diarrea 

(Fuente: CDC, 2022) 

A medida que fue pasando el tiempo, los síntomas fueron evolucionando y cambiando. En algunas ocasiones esta no incluía la pérdida del gusto o el olfato, o simplemente era más fácil su contagio. 

Esto dio pie a una serie de variantes, entre las que se podían encontrar: 

● Alpha 

● Beta (linajes B.1.35 y descendientes) 

● Gamma (linajes P.1 y descendientes) 

● Delta (linajes B.1.617.2 y AY) 

● Epsilon (B.1.43 y B.1.43) 

● Eta (B.1.52)

● Iota (B.1.53) 

● Kappa (B.1.617.1) 

● Mu (B.1.621, B.1.621.1) 

● Zeta (P.2) 

● Omicron 

(Fuente: CDC, 2022) 

Ante la fuerte presencia de tantas variantes se comenzó a tomar una mayor acción ante la creación de una vacuna que fuera efectiva. Así mismo, la detección de esta enfermedad resultó en un factor decisivo para su control. 

Actualmente los precios de las pruebas de antígenos para detectar COVID-19 resulta bastante accesible, ya que en un principio se manejaban precios desde los 200$ USD. 

Los principales tipos de pruebas (Según CDC) existentes para detectar el COVID-19 son: 

Pruebas NAAT: También conocidas como pruebas de antígenos, estas son realizadas principalmente en laboratorios. Esta se usa para determinar anticuerpos extraños en el organismo, y por lo general, determina si el virus estuvo dentro del cuerpo en un periodo de 90 días. 

Prueba de antígenos: Esta es una prueba mucho menos confiable, que dan resultados entre 15 a 30 minutos, y pueden ser realizadas en laboratorio o en casa. 

Pese a que nos encontramos a tres años de distancia de todos los problemas que el COVID-19 causó y que actualmente ya se cuentan con vacunas al respecto, es importante aún estar prevenidos. 

Te recomendamos que en caso de presentar alguno de los síntomas mencionados anteriormente, te realices una prueba de tu laboratorio de confianza. Asimismo, utiliza mascarilla en lugares con una gran concentración de personas, y no olvides tener tus manos limpias. 

Un diagnóstico a tiempo puede salvar tu vida y la de tus seres queridos. 

Fuentes: 

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/index.html

https://www.bupasalud.com/salud/coronavirus

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/symptoms-testing/symptoms.html

A veces es difícil determinar, especialmente en una persona sana, sin ninguna alteración evidente en su salud, la necesidad de practicar exámenes de prevención, los llamados ‘exámenes de rutina’.

Es fácil llegar a extremos: o no tomar ninguno y esperar que vengan los síntomas, o exagerar y tomar exámenes innecesarios que solo van a generar preocupación y confusión cuando hay un hallazgo anormal.

A través de los años, las asociaciones médicas y las autoridades sanitarias han tratado de llegar a consensos para determinar cómo promover la salud y prevenir la enfermedad en todas las personas.

Así, se han creado protocolos en los que se recomienda a los médicos la realización de determinados procedimientos diagnósticos dependiendo de cada paciente y su riesgo.

Diferentes necesidades de cuidados de la salud

No es lo mismo hacer exámenes de rutina o procedimientos de prevención de la enfermedad en un recién nacido, en un niño más grande, en una mujer embarazada o en un anciano.

La cosa se complica más en hombres y mujeres jóvenes que es un grupo de seres humanos mucho más variado y con riesgos para la salud muy diversos.

Por supuesto, en cada país puede haber riesgos de enfermedades diferentes y diferente cantidad de recursos económicos para poder acceder a más o menos exámenes de prevención.

Lo importante es hacer una intervención que cambie la vida. 

Por ejemplo, una vacuna aplicada a tiempo que nos aleja de una hospitalización o de secuelas de por vida, un examen de azúcar alto para el cual, con dieta y ejercicio, se evita una diabetes o una consejería de salud mental que evita un suicidio, son intervenciones de un valor incalculable.

Perfiles de laboratorio específicos

Existen ciertos grupos de exámenes que se toman para prevenir el riesgo de determinadas enfermedades. 

En general, se deberían tomar si en los antecedentes familiares o personales se ve que hay riesgo de presentar enfermedades crónicas en el futuro.

Los principales son:

  • Perfil lipídico (grasas altas en la sangre): Colesterol total, HDL y LDL) y triglicéridos
  • Perfil renal (función del riñón): Nitrógeno de urea, Creatinina, Ácido úrico, Proteína total, albúmina/globulina calcio, glucosa
  • Perfil de tiroides: TSH, T4 libre, T3

Exámenes y recomendaciones por grupos de edad

Exámenes en niños

Los niños desde el nacimiento hasta los 18 años requieren controles médicos periódicos.

Al principio son muy frecuentes, porque el crecimiento y desarrollo son muy rápidos, pero luego se pausan a dos controles al año y, finalmente, uno anual en el adolescente sano.

Se deben valorar la talla para la edad y el peso adecuado para la talla comparándolo con los estándares de cada país. Es un dato valioso para decidir si es necesario hacer más exámenes.

Las evaluaciones de la visión, la audición y los controles de odontología pueden evitar complicaciones cuando sean adultos.

También la vigilancia del desempeño en la escuela y el estado de ánimo son vitales, más en los tiempos que vivimos donde la ansiedad y la depresión en niños y adolescentes están haciendo estragos.

En cada edad las intervenciones pueden variar:

  • Los neonatos o recién nacidos: 

Usualmente se realiza un perfil de laboratorios al nacer para descartar enfermedades metabólicas graves que se pueden tratar muchas veces y evitar secuelas de por vida como el hipotiroidismo congénito y la fenilcetonuria, entre otros.

En caso de que el niño tenga una ictericia (color amarillo de la piel y los ojos) anormal, puede ser necesario hacer más exámenes como bilirrubinas, hemograma y pruebas de Hepatitis.

  • Los lactantes o menores de dos años:

Si la estatura para la edad o el peso para la estatura se alejan mucho del rango normal, el pediatra podría solicitar exámenes.

Si los parámetros están muy bajos y se sospecha desnutrición, se buscará anemia en un hemograma o disminución de la albúmina y las proteínas totales, por ejemplo.

  • Los niños hasta los 10 años:

En especial las niñas pueden necesitar un examen de hemoglobina por lo menos una vez para descartar anemia.

El sobrepeso y la obesidad, asociados a los malos hábitos alimentarios y la falta de ejercicio, están haciendo que cada vez más niños presenten alteraciones de las grasas en la sangre, principalmente de los triglicéridos.

El azúcar alto: prediabetes o incluso diabetes, también se está convirtiendo en una enfermedad de personas cada vez más jóvenes

  • Los adolescentes:

Además de las mismas consideraciones con la estatura y el peso, en especial en cuanto al sobrepeso y la obesidad, hay otros factores de riesgo en esta edad.

El inicio de relaciones sexuales tempranas requiere que la comunicación con los padres y el personal de salud, enfermeros y médicos se fortalezca.

Los embarazos en adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual son el pan de cada día.

El perfil de ETS incluye pruebas de VIH, sífilis y hepatitis B.

La vacunación contra el virus del papiloma humano y los controles con Papanicolaou (citología cervicovaginal) están incluidos en esta prevención.

Exámenes en mujeres embarazadas (y antes de embarazarse)

La consulta preconcepcional (antes de quedar embarazada) se recomienda para evitar complicaciones durante el embarazo.

Además de la historia clínica y el examen físico, revisión de antecedentes y recomendación de toma de ácido fólico por lo menos tres meses antes de intentar la concepción (evita malformaciones del sistema nervioso del bebé), se solicitan los mismos exámenes que se solicitarían en una mujer embarazada:

  • Hemograma
  • Grupo sanguíneo
  • Glucosa en ayunas
  • Serología
  • VIH
  • Antígeno de superficie para Hepatitis B
  • Examen general de orina o uroanálisis
  • Serología para sífilis (RPR/VDRL)
  • Examen de toxoplasma (Anticuerpos IgG anti Toxoplasma gondii)
  • Papanicolau (citología cervicovaginal)
  • Examen de flujo vaginal 

Además, en mujeres obesas o con sobrepeso:

  • Perfil lipídico 
  • Perfil de tiroides 

Pueden ser necesarias otras pruebas, dependiendo del riesgo de la paciente, que se pueden concertar con el ginecoobstetra.

Exámenes tanto en hombres como en mujeres

Plasmolifting process. Preparation of blood for injections. Cosmetologist in black rubber glove puts tube of blood in centrifuge. Concept of beauty and health

El examen médico anual en personas sanas sirve para verificar el estado de salud.

Habrá algunos exámenes que se solicitan en general como las valoraciones de visión (optometría y oftalmología) y de odontología, pero otros serán diferentes para cada persona.

Por ejemplo, en fumadores o personas con tos de más de dos semanas puede ser necesario tomar una radiografía de tórax, y en personas con múltiples parejas sexuales o que no utilicen preservativo, las pruebas de detección de ETS (mínimo VIH, sífilis y hepatitis B).

El país donde se viva determinará pruebas para enfermedades recurrentes en esa zona geográfica: Tuberculosis, parásitos intestinales o extraintestinales y otras enfermedades infecciosas específicas.

En general, dependiendo de los hallazgos al interrogatorio y al examen físico podrían ser útiles:

  • Perfil lipídico
  • Perfil renal
  • Perfil tiroideo

Exámenes en hombres

  • Examen testicular
  • Antígeno prostático
  • Tacto rectal

Exámenes en mujeres

Mammogram snapshot of breasts of a female patient on the monitor with undergoing mammography test on the background. Mammography test at the hospital. Medical equipment.
  • Mamografía
  • Ecografía mamaria
  • Papanicolaou y tipificación de virus VPH 

Personas con condiciones de salud ya diagnosticadas como diabetes, hipertensión arterial, dislipidemia (aumento de colesterol y triglicéridos), hipotiroidismo o hipertiroidismo, gota, obesidad, requerirán la toma de exámenes estandarizada diferentes para cada enfermedad.

Nunca sobra decir que la toma de los exámenes o la consulta médica por sí solas no hacen la diferencia.

Lo importante es que, si se detectan alteraciones en cualquier punto del chequeo médico, se actúe en consecuencia.

Los tratamientos a tiempo, así como los cambios en los malos hábitos, pueden hacer la diferencia entre una vida de enfermedad y una vida plena y feliz.

Referencias:

Clínica alemana Exámenes en recién nacidos

Doctoraki.com Exámenes médicos de rutina

Famisanar Exámenes de rutina

Hospital San Fernando Exámenes de laboratorio

MedlinePlus Prueba de virus de papiloma humano.

MedlinePlus Pruebas de detección para recién nacidos.

La influenza (gripe) y el COVID-19 son enfermedades virales que se pueden confundir debido a que los signos y síntomas que se presentan en cada persona afectada son muy similares. Pero son virus totalmente diferentes, que pueden causar complicaciones si no se detectan a tiempo para recibir un tratamiento oportuno. 

En estaciones del año como invierno y otoño es más frecuente el aumento de casos de contagios por estos virus. Y dado que estamos en invierno es propicio tomar medidas para evitar contagiarse, conocer los síntomas de cada uno de estos virus y saber diferenciarlos.

Por eso, en este artículo te traemos toda la información necesaria para que sepas diferenciar uno del otro. Primero empecemos conociendo que son estos virus y cuáles son sus signos y síntomas. 

¿Qué es la influenza?

También conocida como gripe, la influenza es una enfermedad viral que afecta al sistema respiratorio. Las personas que contraen este virus pueden llegar a tener síntomas leves que desaparecen en pocos días, mientras que otras pueden llegar a tener síntomas graves y complicaciones como neumonía que pueden conllevar a la muerte. 

Signos y síntomas de la influenza 

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Tos
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Fatiga o cansancio extremo
  • Mucosidad nasal o congestión nasal
  • Dificultad para respirar
  • Diarrea y vómitos (es más frecuente en niños que en adultos)
  • Pérdida del sentido del gusto y de olfato (aunque es más frecuente en COVID-19)

¿Qué es el COVID-19?

El COVID-19 es una enfermedad que también afecta al aparato respiratorio y es causada por el virus SARS-CoV-2 perteneciente al grupo de los coronavirus. Este se detectó por primera vez en diciembre de 2019 cuando estalló un brote en Wuhan (China). Antes de esa fecha el COVID-19 era totalmente desconocido. Posteriormente para marzo del año 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de COVID-19 como pandemia.

Las personas que se contagian con este virus pueden presentar síntomas leves, graves o incluso pueden ser asintomáticas, pero de igual modo pueden contagiar a otras personas sin saberlo. 

Signos y síntomas del COVID-19

  • Fiebre o escalofríos
  • Congestión nasal o goteo nasal
  • Tos
  • Dolores musculares
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de garganta
  • Fatiga
  • Dolor de pecho o dificultad para respirar
  • Pérdida del sentido del gusto y de olfato
  • Náuseas, vómitos y diarrea.
  • Conjuntivitis

¿Cuáles son las diferencias entre el virus de la influenza y el COVID-19?

Si bien, como podemos apreciar, ambos virus comparten signos y síntomas muy similares. Es por eso que, no es posible diferenciarlos a través de ellos. Para hacer un diagnóstico certero, su médico debe indicarle pruebas de detección o exámenes de laboratorio tales como un PCR, cultivo de esputo, pruebas de antígenos, entre otros. 

Sin embargo, sí se pueden diferenciar ambas enfermedades teniendo en cuenta lo siguiente:

  • El tiempo en que tarda en aparecer los síntomas después de estar expuesto al virus. Las personas que se contagian con la influenza suelen presentar síntomas a partir del primer día hasta el cuarto día de haber estado expuesto al virus. Sin embargo, en el caso de las personas que se contagian de COVID-19 los síntomas tardan más en aparecer. Es decir que, una persona puede presentar síntomas posterior a la exposición del virus entre 2 días hasta los 14 días después.
  • El tiempo en el que se puede transmitir el virus a otras personas. Se ha demostrado que una persona contagiada con COVID-19 puede transmitirlo a otras personas por más días que los que se contagian con la influenza. En general, las personas con influenza pueden transmitirlo a otras durante 3 a 4 días después de contraer el virus. Pero las personas con COVID-19 pueden transmitirlo días antes de la aparición de los síntomas y 8 días después de presentar síntomas.
  • La manera en que se propaga. Ambas se propagan de forma muy similar, al inhalar partículas de los virus cuando una persona contagiada estornuda, tose o habla. Y también al tocar objetos contagiados con los virus y luego llevarse las manos a los ojos, nariz o boca. 

Pero, el COVID-19 es mucho más contagioso que la influenza debido a que muchas personas que lo tienen pueden tardar en presentar los síntomas o ser asintomáticas y sin saber lo pueden propagar durante mucho tiempo. Y a medida que el tiempo avanza, muchísimas personas pueden contagiarse rápidamente.

  • Las personas de alto riesgo. Cualquier persona bien sea aparentemente sana, embarazada, adulto mayor, niños, bebés, personas que padezcan de enfermedades, entre otras que lleguen a contraer el COVID-19 pueden estar en riesgo de desarrollar complicaciones que pueden conllevar a una hospitalización, dejar secuelas o incluso causar la muerte. Es decir que no existe un grupo definido con las personas que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente. 

Sin embargo, para la influenza si existe un grupo de personas de alto riesgo de enfermarse gravemente las cuales son: los niños menores de 5 años, los adultos mayores de 65 años, las personas hospitalizadas, las embarazadas, las personas con el sistema inmune debilitado, con enfermedades crónicas, obesas y los asmáticos. 

  • Las complicaciones. La influenza y el COVID-19 pueden causar complicaciones similares como: neumonía, insuficiencia respiratoria, síndrome de insuficiencia aguda, sepsis, entre otras. Pero, el COVID-19 puede causar otras complicaciones graves como coágulos de sangre en las venas y arterias de los órganos principales como en los pulmones, corazón, piernas o cerebro. Incluso pueden presentarse afecciones posteriores que pueden durar hasta meses en personas que se contagiaron con COVID-19.

Ahora que sabes las diferencias entre la influenza y el COVID-19, te recomendamos tomar medidas de prevención para que te protejas de estos virus en esta temporada de invierno. 

Y si has tenido recientemente síntomas de tos, fiebre, secreción nasal y dolor de cabeza lo mejor es que acudas a nuestro centro médico C-Mater Dei para que evalúen tus síntomas y detecten de forma temprana la presencia de cualquiera de estos virus. 

Allí le realizamos las pruebas de detección de estos virus con nuestra prueba Dúo a L. 590. Recuerde que acudir al médico al presentar los primeros síntomas es la clave para recibir un tratamiento a tiempo y así evitar complicaciones graves. 

Referencias:

Similitudes y diferencias entre influenza y COVID-19. 28 de sep. del 2022

Enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) Oct. 29, 2022

Resfrío, gripe o COVID-19: tome

las medidas necesarias para

protegerse usted y a los demás. 2022

El hígado es el verdadero órgano vital. Es irremplazable y, cuando falla, la vida se acaba poco a poco.

Afortunadamente, tiene una gran capacidad de curarse a sí mismo.

Los griegos antiguos lo sabían. De ahí el mito de Prometeo, castigado por Zeus a que todos los días un águila le devorara el hígado. La víscera se volvía a regenerar y el castigo seguía eternamente.

Esa capacidad de regeneración hace posible, por ejemplo, los trasplantes con donante vivo, pues el receptor sólo necesita una porción de este órgano, mientras que el donante recupera, en pocos meses, la totalidad del hígado que donó.

¿Para qué sirve el hígado?

Entre las principales funciones del hígado están:

  • Limpiar la sangre de medicamentos y toxinas
  • Producir defensas y eliminar infecciones
  • Producir colesterol y las proteínas que transportan las grasas en la sangre
  • Ayudar en la coagulación de la sangre
  • Almacenar el azúcar de la sangre
  • Procesar la hemoglobina y almacenar hierro
  • Producir la bilis para digerir las grasas
  • Convertir el amoniaco en urea

¿Cómo se puede dañar el hígado?

El hígado es un órgano que está muy conectado con la circulación de la sangre de todo el cuerpo, por lo que puede sufrir como consecuencia de muchísimas enfermedades y toxinas.

También por eso, es el primer órgano a donde hay invasión (metástasis) de cánceres en otros órganos.

La enfermedad asociada con más frecuencia al hígado es la presencia de cálculos en la vesícula biliar, una pequeña bolsa donde se digieren las grasas de los alimentos gracias a la bilis producida en el hígado.

Esta bilis contiene colesterol que, en forma de cristales, puede acumularse y formar piedras o cálculos que en cualquier momento pueden producir una obstrucción.

Si la obstrucción dura mucho tiempo, el riesgo de daño de las células del hígado es alto y se podría producir una cirrosis.

La cirrosis por alcohol y por cálculos biliares es una de las enfermedades más comunes que existen.

Las hepatitis de diversas clases y las toxinas también producen daños severos en el hígado y son bastante frecuentes.

El hígado graso no alcohólico, una condición cada vez más encontrada en ecografías abdominales en el mundo occidental se está convirtiendo en una causa importante de daño del hígado. Se relaciona con los malos hábitos alimentarios, el sobrepeso, la obesidad, la resistencia a la insulina, y con el azúcar y los triglicéridos altos en la sangre.

¿Cómo saber si mi hígado funciona bien?

Existen tres maneras básicas de vigilar la integridad y función del hígado.

  1. Chequeo médico

Existen muchos exámenes de laboratorio que es necesario verificar cuando se sospecha un daño del hígado. 

Sin embargo, toda exploración comienza en el consultorio del médico general y luego con los especialistas.

El médico indaga sobre antecedentes personales como consumo de drogas y alcohol o conductas sexuales de riesgo que puedan producir infecciones de transmisión sexual.

Los antecedentes familiares y personales de enfermedades del hígado, el colesterol y los triglicéridos, diabetes, cáncer, también ayudan a detectar problemas a tiempo.

Tanto el sobrepeso y la obesidad como la pérdida repentina de peso se deben tener en cuenta.

Los síntomas como color amarillo en piel y ojos (ictericia), orina oscura, materia fecal de color blanco, dolor en el lado superior derecho del abdomen, abdomen inflamado, picor en la piel, entre otros, se relacionan con diferentes enfermedades hepáticas.

También el médico, durante la palpación del abdomen, puede notar anomalías. Las principales son dolor, hígado muy aumentado de tamaño (signo de congestión del hígado) o hígado pequeño y duro (signo de cirrosis), líquido en el abdomen (ascitis).

  1. Ecografía abdominal y de vías biliares

El examen de ultrasonido abdominal permite evidenciar problemas antes de que se presenten síntomas graves.

En una ecografía, se puede detectar la presencia de cálculos y la probabilidad de que estén produciendo una obstrucción dependiendo de dónde estén ubicados.

Se pueden ver cambios estructurales del hígado como aumento de tamaño cuando está congestionado o disminución de tamaño cuando hay una cirrosis.

El ultrasonido también es útil para evidenciar el hígado graso alcohólico y no alcohólico.

También se pueden detectar tumores o masas.

  1. Exámenes de laboratorio

Hay algunos exámenes de laboratorio que también se pueden alterar en otras enfermedades, pero que pueden dar una señal indirecta de un fallo en el hígado como:

  • Prueba de coagulación: Tiempo de protrombina (TP)
  • Albúmina y Proteínas totales en la sangre
  • Glucosa en sangre
  • Hemograma o cuadro hemático
  • Pruebas de función del riñón: Creatinina en sangre y examen general de orina (uroanálisis o parcial de orina)
  • Calcio en la sangre
  • Colesterol y triglicéridos

Por otro lado, hay pruebas más específicas que miden las funciones del hígado y pueden orientar al sitio del daño:

  • Bilirrubinas: total, directa e indirecta
  • Transaminasas:

Transaminasa Oxalacética (TsGO)/Aspartato aminotransferasa (AST/TGO)

Transaminasa Pirúvica (TsGP)/Alanina aminotransferasa (ALT/TGP)

  • Fosfatasa alcalina
  • Deshidrogenasa láctica (DHL)
  • Gamma Glutamil Transpeptidasa (GGT)

Si además se sospecha una causa muy específica del daño hepático, en especial una hepatitis viral, se solicitarán exámenes que detectan la presencia de estos virus como anticuerpos y antígenos específicos para cada enfermedad.

Después, el especialista decidirá si se necesitan exploraciones más complejas.

Todas estos análisis son el primer paso para detectar enfermedades en el hígado sin el cual, recuérdalo, no puedes vivir.

Referencias

Amhigo.com El hígado de Prometeo y la regeneración hepática

Cancer.org Cáncer de hígado ¿cómo se diagnostica?

Kidshealth Análisis de sangre: función hepática (hígado)

Manual MSD Pruebas hepáticas en sangre

Mayo Clinic Enfermedad hepática del hígado graso no alcohólico

Mayo Clinic Estudios de la función hepática

Mayo Clinic Trasplante de hígado de donante vivo

MedlinePlus Pruebas funcionales hepáticas

Stanford Medicine Anatomía y función del hígado

Hace mucho tiempo, a finales de los años 1700, un naturalista llamado Lazzaro Spallanzani notó, no me preguntes cómo, que los murciélagos podían cazar perfectamente en la oscuridad absoluta.

Supuso que se orientaban por el oído escuchando los ecos de ruidos inaudibles para el ser humano que chocaban contra los objetos, y así abrió el camino a una gran serie de investigaciones que lograron reproducir estos ultrasonidos en el laboratorio.

Se encontraron múltiples aplicaciones para el ultrasonido, desde silbatos para perros hasta sonares, instrumentos que usan los submarinos para detectar objetos en el fondo del mar.

Poco a poco, se fue descubriendo cómo diferentes materiales producen diferentes ecos y, después de la Segunda Guerra Mundial, se empezó a utilizar mucho para estudiar el cuerpo humano.

En los años cincuenta del siglo XX, en Estados Unidos se aprobó la ecografía como medio diagnóstico fiable y la investigación aumentó aún más.

¿Qué es una ecografía?

La ecografía es la representación gráfica de los ecos que producen los ultrasonidos. 

Se utilizan unos elementos similares a micrófonos llamados transductores que entran en contacto con la piel por medio de una sustancia viscosa llamada gel que mejora la transmisión del sonido. 

Antes de inventarse el gel, el paciente tenía que quedarse quieto debajo del agua mientras se captaban las imágenes ecográficas.

La información captada va a un computador que produce una imagen, que se ha hecho cada vez más sofisticada y que va cambiando en tiempo real. 

Se necesita un médico entrenado en interpretar estas imágenes y en describirlas en un reporte.

Hoy en día, es una de las técnicas preferidas para hacer múltiples diagnósticos por varios motivos:

  • No tiene riesgo para la salud. No genera ninguna radiación ni se necesita anestesiar o intervenir al paciente.
  • No duele
  • No es costosa

A continuación cuatro maneras en las cuales la ecografía ha cambiado la práctica de la medicina:

  1. Permite visualizar al embrión y al feto dentro del útero

La ecografía obstétrica cada vez permite ver las características del embrión y el feto con mayor claridad.

Esto aumenta el vínculo entre madre e hijo, al tiempo que ayuda a los médicos a verificar que el crecimiento y desarrollo del niño sean normales y a detectar enfermedades dentro del útero.

Es de gran importancia también el uso de la ecografía transvaginal porque permite la visualización del útero y el embrión en las primeras doce semanas de gestación sin producirle ningún daño ni a la madre ni al hijo y es muy fiable para determinar la edad exacta del embarazo.

Feto dentro del útero

  1. Ayuda a detectar tumores

Una de las primeras investigaciones realizadas con ecografías se hizo en 1956 y ya por entonces se verificó la utilidad de la ecografía de la mama para diferenciar entre un quiste (masa llena de líquido) y un tumor sólido.

Hoy en día, la ecografía mamaria se considera un complemento fundamental en el estudio del cáncer de mama. Es útil para ver las lesiones que no se pueden detectar con la mamografía y para guiar la toma de biopsias con aguja, con la ventaja adicional de no tener que exponer a los pacientes a la radiación.

Muchas otras ecografías detectan masas anormales: ecografía abdominal, ecografía pélvica (abdominal baja), ecografía de tejidos blandos, ecografía de pared abdominal y la ya mencionada ecografía transvaginal que, además de usarse en embarazos tempranos sirve para visualizar el útero y los ovarios y detectar tumores benignos y malignos de manera temprana.

  1. Permite visualizar la circulación gracias a un gran avance: el Doppler

En los años sesenta del siglo XX, se comenzó a utilizar la ecografía para ver la sangre en movimiento dentro de las arterias y las venas. En los años 80 se añadió el color y la visualización mejoró en gran medida.

Estos estudios, llamados Doppler resultan útiles, por ejemplo para ver cómo la sangre fluye por las arterias carótidas que van al cerebro. Una simple ecografía en el cuello puede manifestar una obstrucción por una placa de colesterol o un coágulo y evitar un futuro accidente cerebrovascular.

El doppler espectral a color y el power doppler ayudan a ver las venas y arterias de un tumor, algo que puede ser vital para programar una cirugía.

  1. Cada vez tiene más aplicaciones

Los avances en las técnicas de ultrasonido no se detienen.

Las ecografías se han convertido en una extensión del examen físico en muchas especialidades. Ayudan a detectar enfermedades que antes solo se podían conocer por los cinco sentidos del médico, es decir en etapas mucho más tardías.

Ahora se utiliza de manera rutinaria en muchos servicios de urgencias y consulta ambulatoria, a la vez que cada especialidad médico la aprovecha a su modo. Algunos tipos de ecografías especializadas son:

  • Ecocardiograma
  • Ecografía ocular
  • Ecografía articular
  • Ecografía renal y de vías urinarias
  • Ecografía testicular

Cada ecografía tiene su técnica, sus indicaciones e incluso partes del equipo pueden ser diferentes de una a otra.

Asimismo, el médico que las interpreta tiene un entrenamiento especial para cada caso.

Es importante seguir las instrucciones previas dadas por el servicio de toma de ecografías para que el examen sea realizado de la manera más adecuada posible y revisar el resultado con el médico para tomar decisiones.

Referencias:

Cáncer.org pruebas-de-deteccion-y-deteccion-temprana-del-cancer-de-seno/ecografia-del-seno

Diplomado médico Historia del ultrasonido

Nefrología al día Ecografía en enfermedad renal

Obgyn Ecografia-ginecologica-transvaginal-y-transabdominal-pelvica

Portal.guiasalud Criterios para toma de ecografía renal en pacientes con enfermedad renal crónica

Radiologyinfo Ultrasonido obstétrico

Topdoctors Ecografia 4D.

Wikipedia Lazzaro Spallanzani Águila Carbelo, Madyaret et al Historia y desarrollo del ultrasonido en la Imagenología. En Acta Médica del Centro / Vol. 13  No. 4  Octubre‐Diciembre 2019. Cuba — PDF disponible en: http://www.revactamedicacentro.sld.cu/index.php/amc/article/view/1054

Ahora puedes revisar los resultados de tus exámenes de Laboratorio en lineaHaz click aquí
+